ECOOS representa la marca Krystaline, en las Islas Canarias

Krystaline impermeabiliza este material mediante cristalinización hidrofílica. Se usa tanto en obra nueva, como en rehabilitación.

Si quieres evitar algo, huye de ello… O haz justo lo contrario, conviértelo en tu aliado. Esto es lo que ha conseguido la start up Krystaline. En su caso, el enemigo era el agua y el elemento a proteger, el hormigón. El objetivo, hacerlo impermeable. «La mayoría de las técnicas huyen del agua, intentan mantener una barrera impenetrable, pero con el paso del tiempo inevitablemente fallan», explica su CEO, Jorge Company. Su aditivo, sigue la lógica inversa. «Nuestro mejor aliado es el agua. Sin ella, el sistema no funciona».

El agua produce un deterioro estructural del hormigón, filtrándose por los poros y produciendo la corrosión del acero. Éste acaba expandiéndose y agrietándose. Krystaline afirma que ha ideado la cuarta generación del hormigón. Primero vinieron las membranas, después los aditivos hidrófugos y, por último, los hidrofílicos (con un coste muy alto). Hasta que la joven empresa, con sede en Elche (Alicante), ha dado con la impermeabilización mediante la cristalinización hidrofílica.

Su aditivo desarrolla una reacción del producto con el agua y las partículas de cemento no hidratadas en el hormigón, formando millones de cristales que bloquean los poros y la red capilar. En concreto, está diseñada para aumentar el silicato de calcio hidratado en relación con el hidróxido de calcio en el hormigón. De esta forma, se consigue su impermeabilización.

¿Para qué? Dos son sus principales propósitos. Primero, aumentar su vida útil y, por tanto, su durabilidad. Y segundo, evitar filtraciones, es decir, reducir los costes de mantenimiento de la obra.

Su producto afecta a todo el hormigón, no sólo a la superficie. Como su tecnología es catalítica, no se agota, siempre está activa. «Continuará desarrollándose siempre que el agua esté presente, siendo por ello una tecnología latente», dice Company. «Nuestra vida útil es la misma que la del hormigón». Sólo se necesita cemento, agua y tiempo.

El aditivo está diseñado tanto para obra nueva como para rehabilitación de edificios. El CEO de Krystaline asegura que su producto es apto para impermeabilizar cualquier estructura de hormigón destinada a la contención de agua (en depósitos, tanques, piscinas, desaladoras o presas), como para evitar la penetración de agua (en muros de sótanos, túneles, fosos de ascensor o cimentaciones).

Krystaline, que se considera una empresa química, ha creado diferentes combinaciones de material para aportar distintos nivel de impermeabilización y adaptarse a las necesidades de cada cliente. ¿Su estrella? El Add+, que presenta una dosificación más baja y, por tanto, es «más competitivo».

El producto ya ha sido testeado en Tecnalia, la Universidad Politécnica de Valencia y el Instituto Torroja, del CSIC. «Tenemos uno de los mejores productos del mercado y al mejor precio», comenta Company. De hecho, el aditivo ya está presente en países de medio mundo, como Chile, Perú, Colombia, Estonia, Rumanía, Alemania, Portugal, Inglaterra, Irán o Tanzania. Además, FCC, al que conocieron durante una feria, está haciendo pruebas con el material.

Fuente: El Mundo

No se admiten más comentarios